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Impacto de COVID-19 en la salud mental

Se ha debatido mucho sobre el impacto económico de COVID-19 en la salud mental [1]. Las cifras paneuropeas de YouGov sugieren que el Reino Unido se ha visto especialmente afectado. Casi dos tercios de los encuestados indicaron que COVID-19 había tenido un impacto negativo en la salud mental. Esto se compara con menos de la mitad de los encuestados en Alemania [2].

Los datos de la Oficina Nacional de Estadística indican que la proporción de adultos que declaran una depresión de moderada a grave ha aumentado del 9,7% al 19,2%. [3]. En el caso de los adultos más jóvenes (de 16 a 39 años) las cifras son considerablemente peores, ya que casi se triplican, pasando del 10,9% al 31%.

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Estimación del coste económico

Desde una perspectiva económica, esto es realmente muy preocupante. Un informe reciente de la London School of Economics y la Mental Health Foundation estimó que antes de la pandemia de COVID-19los problemas de salud mental suponen un coste para la sociedad de alrededor del 5% del Producto Interior Bruto (PIB) del Reino Unido. La friolera de 118.000 millones de libras al año. Si se incluyen las autolesiones, estos costes aumentan a más de 125.000 millones de libras al año.

Veamos con más detalle cómo se calculan estos costes. En pocas palabras, se basan en:

 

  • Estimación del número de personas que viven con enfermedades mentales (prevalencia)

  • Los costes del sistema sanitario relacionados con el diagnóstico y el tratamiento en la atención primaria y en los hospitales generales y especializados

  • Los costes del sistema educativo

  • Los costes del sistema de asistencia social

  • El coste para la economía de haber perdido la productividad potencial de quienes no buscan trabajo o no están disponibles para trabajar debido a problemas de salud mental

  • El coste de los cuidados informales, generalmente no remunerados y prestados por familiares o amigos

  • Los costes intangibles para el individuo en términos de pérdida de calidad de vida derivados de vivir con enfermedades mentales

Desde el punto de vista económico, se trata de estimaciones muy conservadoras. No incluyen los costes del tratamiento en el sector privado ni los costes de la productividad perdida por las ausencias por enfermedad o el presentismo [4].

Dado que las personas declararon un empeoramiento de su salud mental a causa de la COVID-19, es poco probable que estos costes económicos hayan disminuido en los dos últimos años. Con toda probabilidad habrán aumentado.

 

 

[1] Véase, por ejemplo, https://www.mind.org.uk/coronavirus-we-are-here-for-you/coronavirus-research/

[2] https://www.statista.com/statistics/1196014/impact-of-covid-19-on-mental-health-in-europe/

[3] https://www.statista.com/statistics/1166045/depression-due-to-lockdown-in-great-britain-by-age/

[4] https://www.economicsbydesign.com/the-economic-value-of-a-healthy-health-workforce/

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